Acerca de Manicurismo
Empecé haciendo uñas en casa porque los salones del centro histórico de Puebla cobraban lo que no alcanzaba la quincena de estudiante. La carrera en comunicación no llevó a ningún lado. La mesa plegable que armé en el cuarto de lavado de mis papás terminó siendo la fuente de ingreso más constante que tuve. La historia larga está en la página de Antonia.
Cuatro años después manejo alrededor de veinte clientas fijas y llevo tres cursos de técnica de acrílico a cuestas: pagué dos completos, reembolsé uno dentro de la ventana, terminé uno de los tres. Con ese historial empecé a escribir sobre la única pregunta que me importaba: ¿un curso cuesta lo que promete cuando lo dividís entre los sets que necesitás para recuperar la matrícula?
Esto no es un blog de diseño ni de inspiración. Es un blog de decisiones: qué cursar, cuándo tiene sentido pagar un mayorista y cuándo no, si formalizarse mejora los números o solo los complica. Los datos que doy son de mi ciudad, mis proveedoras y mi situación. Si vivís en otro lugar, tomalos como punto de partida, no como tu realidad.
Aviso: manicurismo.com recibe una comisión cuando alguno de los cursos que reseño se contrata desde un enlace de esta página, sin que el precio cambie para vos. Si un curso no me devolvió la matrícula en sets cobrados, lo digo con nombre.