Manicurismo

Antonia Buendía

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Sobre

El cuarto de lavado de mis papás tiene una ventana con celosía que da a la calle. Ahí puse la mesa plegable porque era el único rincón con luz natural y donde abrir la ventana tenía sentido: el monómero huele dulce y ácido al mismo tiempo, y no hay forma de ignorarlo en un espacio cerrado. La lámpara LED la fijé con cinta al borde de la mesa porque no había dónde colgarla. El celular lo apoyé contra una caja de pañuelos porque las manos siempre estaban sucias de producto y no podía pausar el tutorial tocando la pantalla.

La razón de fondo es sencilla: en la universidad no alcanzaba la quincena para los salones del centro histórico de Puebla. Aprendí pintándome las mías. Cuando terminé comunicación y no pasó nada de lo esperado, lo que era un hábito se convirtió en un servicio. Rossana, una vecina de la colonia La Paz, fue de las primeras en sentarse en esa mesa, y después fue ella quien les dijo a sus compañeras de trabajo que existía el lugar.

Cuatro años después tengo alrededor de veinte clientas fijas, casi todas empleadas de oficina que reservan por WhatsApp el fin de semana anterior y a veces cancelan el lunes de quincena. Hice tres cursos de técnica avanzada en acrílico: pagué dos completos, reembolsé uno dentro de la ventana, terminé uno de los tres. El segundo que pagué íntegro lo dejé en el módulo cuatro porque el contenido era pura teoría sin práctica aplicable, y los módulos de refuerzo que aparecían en el índice no estaban en la plataforma.

Ahora evalúo lo que evalúan muchas manicuristas en casa: seguir en efectivo, rentar un cuartito cerca de la avenida La Paz, o invertir en el curso de gestión que lleva meses en mi feed.

Aprendí sola, con tutoriales y práctica, sin haber pisado una escuela de belleza ni contar con licencia de cosmetología. Lo que sé viene de cuatro años de sets, de comparar proveedoras y de recordar qué cursos llenaron el tiempo con módulos de relleno. Los números que uso son de mi ciudad y mi situación: antes de tomarlos como propios, pasalos por tu contexto.

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Divulgación

Aviso simple: manicurismo.com recibe una comisión cuando alguno de los cursos que reseño se contrata desde un enlace de esta página, sin que el precio cambie para quien compra. Las reseñas se escriben con la misma honestidad: si un curso no me devolvió la matrícula en sets cobrados, lo digo con nombre. Si una promesa suena a milagro, mejor seguí leyendo la reseña antes de tocar el botón de pago.